jueves, septiembre 13, 2007
LOS ALCANCES DE LA REFORMA ELECTORAL, INSUFICIENTES
Desde la tribuna del Senado de la República, el senador oaxaqueño por Convergencia, Gabino Cué Monteagudo, advirtió que si bien la discusión sobre el dictamen de la reforma electoral representa un paso en la evolución de nuestro sistema democrático, sus alcances resultan insuficientes y peligrosamente precipitados.
Insistió en la demanda de Convergencia: que haya más tiempo para su reflexión y debate, ya que esta reforma no sólo está llamada a atender aspectos torales que nos permitan contar con un sistema electoral más justo, equitativo y moderno, sino a responder en su totalidad a la demanda ciudadana que hoy en día exige procesos electorales menos costosos y más transparentes.
Aunque el senador Cué reconoció que el dictamen contiene avances importantes en cuanto al modelo de comunicación entre partidos y sociedad, como la reducción de los tiempos de las campañas y precampañas, el acotamiento de la influencia del dinero en los procesos electorales, medidas que sin que contribuyen a reducir el excesivo gasto electoral local y federal, también lo es que deja de lado temas fundamentales para la consolidación de la democracia en nuestro país.
En el Grupo Parlamentario de Convergencia consideramos que el presente dictamen no aborda ni resuelve debidamente lo relativo a temas nodales como la reelección y reducción en el numero de legisladores, así como la inclusión de la segunda vuelta en las elecciones presidenciales, señaló el legislador.
Y agregó: se dejaron de lado dos temas específicos que contribuirían en gran medida a cumplimentar el espíritu de la reforma, y que tienen que ver directamente con la restricción de las candidaturas independientes, la inequidad en la distribución de los tiempos de los partidos para acceder a los espacios de los medios de: la reducción de los procesos electorales en todo el país y, la creación de un Instituto Nacional Electoral de Elecciones.
Insistió en la demanda de Convergencia: que haya más tiempo para su reflexión y debate, ya que esta reforma no sólo está llamada a atender aspectos torales que nos permitan contar con un sistema electoral más justo, equitativo y moderno, sino a responder en su totalidad a la demanda ciudadana que hoy en día exige procesos electorales menos costosos y más transparentes.
Aunque el senador Cué reconoció que el dictamen contiene avances importantes en cuanto al modelo de comunicación entre partidos y sociedad, como la reducción de los tiempos de las campañas y precampañas, el acotamiento de la influencia del dinero en los procesos electorales, medidas que sin que contribuyen a reducir el excesivo gasto electoral local y federal, también lo es que deja de lado temas fundamentales para la consolidación de la democracia en nuestro país.
En el Grupo Parlamentario de Convergencia consideramos que el presente dictamen no aborda ni resuelve debidamente lo relativo a temas nodales como la reelección y reducción en el numero de legisladores, así como la inclusión de la segunda vuelta en las elecciones presidenciales, señaló el legislador.
Y agregó: se dejaron de lado dos temas específicos que contribuirían en gran medida a cumplimentar el espíritu de la reforma, y que tienen que ver directamente con la restricción de las candidaturas independientes, la inequidad en la distribución de los tiempos de los partidos para acceder a los espacios de los medios de: la reducción de los procesos electorales en todo el país y, la creación de un Instituto Nacional Electoral de Elecciones.
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Estas fueron las palabras de senador Gabino Cué:
Compañeras y compañeros legisladores:
Hacemos uso de esta tribuna para pronunciarnos en contra de la aprobación de una reforma electoral que no aborda en su totalidad la demanda de la ciudadanía, sobre todo en lo relativo al enorme gasto que representa la democracia para nuestro país.
Nadie puede negar que la sociedad demanda y, que el país requiere de grandes reformas para adecuar nuestro marco legal a la nueva realidad social económica y política de nuestro país, y mucho menos que nos encontramos ante la oportunidad histórica de promover reformas integrales y profundas que permitan la consolidación democrática que tanto anhelamos los mexicanos.
La llamada reforma electoral de tercera generación es una de ellas.
Por eso consideramos que si bien esta discusión representa un paso en la evolución de nuestro sistema democrático, sus alcances resultan insuficientes y peligrosamente precipitados.
Más aún, consideramos que deberíamos darnos más tiempo para su reflexión y debate ya que esta reforma no sólo está llamada a atender aspectos torales que nos permitan contar con un sistema electoral más justo, equitativo y moderno; sino a responder en su totalidad a la demanda ciudadana que hoy en día exige procesos electorales menos costosos y más transparentes.
Si bien es cierto que el dictamen que hoy se discute contempla avances importantes en cuanto al modelo de comunicación entre partidos y sociedad, como la reducción de los tiempos de las campañas y precampañas y el acotamiento de la influencia del dinero en los procesos electorales, medidas que sin que contribuyen todos a reducir el excesivo gasto electoral local y federal, también lo es que deja de lado temas fundamentales para la consolidación de la democracia en nuestro país.
En el Grupo Parlamentario de Convergencia consideramos que el presente dictamen, y a pesar de la insistencia en ser consideradas por su trascendencia, no aborda y resuelve debidamente lo relativo a temas nodales como la reelección y reducción en el numero de legisladores, así como la inclusión de la segunda vuelta en las elecciones presidenciales.
En Convergencia, consideramos que se dejaron de lado dos temas específicos que contribuirían en gran medida a cumplimentar el espíritu de la reforma, y que tienen que ver directamente con la restricción de las candidaturas independientes, la inequidad en la distribución de los tiempos de los partidos para acceder a los espacios de los medios de: la reducción de los procesos electorales en todo el país y, la creación de un Instituto Nacional Electoral de Elecciones.
Yo quisiera simplemente insistir en las candidaturas independientes y ciudadanas, estamos convencidos que no podemos limitar ese derecho a quien en su legitima aspiración, de participar en un proceso electoral, esta no debe ser un derecho únicamente de los partidos.
En lo referente a los dos últimos temas, quisiera hacer unos comentarios breves.
El Grupo Parlamentario de Convergencia ha insistido en la reducción de los más de 70 procesos electorales que cada seis años se celebran en el país. Hemos propuesto la conveniencia de que se establezcan cuatro elecciones con una sola jornada electoral nacional en el mes de julio de los años 2°, 3°, 4° y 6° de un sexenio federal.
Nuestra propuesta radica en que durante el primer año y el previo a la elección presidencial no se realicen procesos electorales a fin de estar en posibilidades de construir los acuerdos necesarios que permitan que la transición y renovación del ejecutivo federal se realice sin presiones o cortapisas que provoquen la inestabilidad del país.
Debemos ofrecer certidumbre a la ciudadanía y erradicar la sensación de que la renovación y la culminación de sexenios son tiempos de turbulencia política.
Por otro lado, Convergencia al igual que otros partidos políticos hemos coincidido en la conveniencia de la creación de un Instituto Nacional de Elecciones que se encargue de la organización y desarrollo de los procesos electorales locales, para poder prescindir de los cuantiosos gastos que representa la existencia de 32 institutos estatales electorales, que dicho sea de paso la experiencia nos dicta que muchos de ellos son rehenes de los intereses de las autoridades estatales, cuya influencia lesiona la credibilidad y transparencia de los resultados electorales.
Nos parece que es insuficiente la propuesta del dictamen en comento, pues sólo se reduce a dotar al IFE de la atribución de “organizar, por convenio con las autoridades competentes, procesos electorales locales en el ámbito de las entidades federativas que así lo soliciten”, hecho que nos preocupa ya que no se resuelve de fondo el problema de la transparencia en las elecciones y se continua manteniendo un aparato burocrático electoral que cuesta demasiado a la ciudadanía.
Compañeras y compañeros legisladores:
A decir de lo aquí expresado y de las múltiples voces que en os últimos días se han dado a la tarea de analizar este proyecto de reforma electoral, este dictamen es “el primer resultado trascendente de la Ley para la Reforma del Estado”, sin embargo, no refleja todas las propuestas ciudadanas y de todas las fuerzas políticas. Hecho que limita la verdadera consolidación democrática, y que empobrecen la dimensión de esta reforma constitucional.
Sé bien que esta Cámara de Senadores no puede actuar buscando sólo quedar bien con unos y mal con otros.
Nuestra obligación política es mucho mayor.
Estamos aquí para legislar en bien de la nación entera; en otras palabras, de los millones de mexicanos que integramos este gran país.
Si bien rechazamos legislar al contentillo de unos, tampoco podemos caer en la tentación de legislar al vapor, o algo muy parecido a ello, por alcanzar la meta en un plazo deseable, pero sin haber agotado el diálogo con todos los actores dentro de los partidos y fuera de ellos.
Insistimos, la iniciativa de reforma electoral que estamos discutiendo es limitada. De aprobarla en sus términos quedaríamos en deuda con la sociedad, pues resulta claro que no ha alcanzado la aceptación deseable por parte de quienes tenemos derecho a opinar.
La sociedad demanda y espera una reforma integral, progresista y de avanzada que no limite libertades y por el contrario sea conquistadora de anhelos libertarios.
Compañeras y compañeros legisladores:
Hacemos uso de esta tribuna para pronunciarnos en contra de la aprobación de una reforma electoral que no aborda en su totalidad la demanda de la ciudadanía, sobre todo en lo relativo al enorme gasto que representa la democracia para nuestro país.
Nadie puede negar que la sociedad demanda y, que el país requiere de grandes reformas para adecuar nuestro marco legal a la nueva realidad social económica y política de nuestro país, y mucho menos que nos encontramos ante la oportunidad histórica de promover reformas integrales y profundas que permitan la consolidación democrática que tanto anhelamos los mexicanos.
La llamada reforma electoral de tercera generación es una de ellas.
Por eso consideramos que si bien esta discusión representa un paso en la evolución de nuestro sistema democrático, sus alcances resultan insuficientes y peligrosamente precipitados.
Más aún, consideramos que deberíamos darnos más tiempo para su reflexión y debate ya que esta reforma no sólo está llamada a atender aspectos torales que nos permitan contar con un sistema electoral más justo, equitativo y moderno; sino a responder en su totalidad a la demanda ciudadana que hoy en día exige procesos electorales menos costosos y más transparentes.
Si bien es cierto que el dictamen que hoy se discute contempla avances importantes en cuanto al modelo de comunicación entre partidos y sociedad, como la reducción de los tiempos de las campañas y precampañas y el acotamiento de la influencia del dinero en los procesos electorales, medidas que sin que contribuyen todos a reducir el excesivo gasto electoral local y federal, también lo es que deja de lado temas fundamentales para la consolidación de la democracia en nuestro país.
En el Grupo Parlamentario de Convergencia consideramos que el presente dictamen, y a pesar de la insistencia en ser consideradas por su trascendencia, no aborda y resuelve debidamente lo relativo a temas nodales como la reelección y reducción en el numero de legisladores, así como la inclusión de la segunda vuelta en las elecciones presidenciales.
En Convergencia, consideramos que se dejaron de lado dos temas específicos que contribuirían en gran medida a cumplimentar el espíritu de la reforma, y que tienen que ver directamente con la restricción de las candidaturas independientes, la inequidad en la distribución de los tiempos de los partidos para acceder a los espacios de los medios de: la reducción de los procesos electorales en todo el país y, la creación de un Instituto Nacional Electoral de Elecciones.
Yo quisiera simplemente insistir en las candidaturas independientes y ciudadanas, estamos convencidos que no podemos limitar ese derecho a quien en su legitima aspiración, de participar en un proceso electoral, esta no debe ser un derecho únicamente de los partidos.
En lo referente a los dos últimos temas, quisiera hacer unos comentarios breves.
El Grupo Parlamentario de Convergencia ha insistido en la reducción de los más de 70 procesos electorales que cada seis años se celebran en el país. Hemos propuesto la conveniencia de que se establezcan cuatro elecciones con una sola jornada electoral nacional en el mes de julio de los años 2°, 3°, 4° y 6° de un sexenio federal.
Nuestra propuesta radica en que durante el primer año y el previo a la elección presidencial no se realicen procesos electorales a fin de estar en posibilidades de construir los acuerdos necesarios que permitan que la transición y renovación del ejecutivo federal se realice sin presiones o cortapisas que provoquen la inestabilidad del país.
Debemos ofrecer certidumbre a la ciudadanía y erradicar la sensación de que la renovación y la culminación de sexenios son tiempos de turbulencia política.
Por otro lado, Convergencia al igual que otros partidos políticos hemos coincidido en la conveniencia de la creación de un Instituto Nacional de Elecciones que se encargue de la organización y desarrollo de los procesos electorales locales, para poder prescindir de los cuantiosos gastos que representa la existencia de 32 institutos estatales electorales, que dicho sea de paso la experiencia nos dicta que muchos de ellos son rehenes de los intereses de las autoridades estatales, cuya influencia lesiona la credibilidad y transparencia de los resultados electorales.
Nos parece que es insuficiente la propuesta del dictamen en comento, pues sólo se reduce a dotar al IFE de la atribución de “organizar, por convenio con las autoridades competentes, procesos electorales locales en el ámbito de las entidades federativas que así lo soliciten”, hecho que nos preocupa ya que no se resuelve de fondo el problema de la transparencia en las elecciones y se continua manteniendo un aparato burocrático electoral que cuesta demasiado a la ciudadanía.
Compañeras y compañeros legisladores:
A decir de lo aquí expresado y de las múltiples voces que en os últimos días se han dado a la tarea de analizar este proyecto de reforma electoral, este dictamen es “el primer resultado trascendente de la Ley para la Reforma del Estado”, sin embargo, no refleja todas las propuestas ciudadanas y de todas las fuerzas políticas. Hecho que limita la verdadera consolidación democrática, y que empobrecen la dimensión de esta reforma constitucional.
Sé bien que esta Cámara de Senadores no puede actuar buscando sólo quedar bien con unos y mal con otros.
Nuestra obligación política es mucho mayor.
Estamos aquí para legislar en bien de la nación entera; en otras palabras, de los millones de mexicanos que integramos este gran país.
Si bien rechazamos legislar al contentillo de unos, tampoco podemos caer en la tentación de legislar al vapor, o algo muy parecido a ello, por alcanzar la meta en un plazo deseable, pero sin haber agotado el diálogo con todos los actores dentro de los partidos y fuera de ellos.
Insistimos, la iniciativa de reforma electoral que estamos discutiendo es limitada. De aprobarla en sus términos quedaríamos en deuda con la sociedad, pues resulta claro que no ha alcanzado la aceptación deseable por parte de quienes tenemos derecho a opinar.
La sociedad demanda y espera una reforma integral, progresista y de avanzada que no limite libertades y por el contrario sea conquistadora de anhelos libertarios.
