jueves, septiembre 13, 2007

 

El PRD negoció con PRI y PAN a espaldas de sus aliados.

El presidente del Comité Ejecutivo Nacional de Convergencia, Luis Maldonado Venegas, advirtió hoy que la decisión del PRD de negociar la reforma electoral con el PAN y el PRI “a espaldas de sus aliados” (Convergencia y el Partido del Trabajo), pone a prueba la integración y viabilidad del Frente Amplio Progresista.

Particularmente, dijo, porque se trata de una reforma electoral que vulnera los derechos ciudadanos consagrados en el artículo 41 de la Constitución General de la República y mantiene las candidaturas de la sociedad para cargos de elección popular bajo el monopolio de los partidos políticos.

Además, esta reforma, elaborada y aprobada por el Senado sin análisis suficiente y con precipitación, discrimina a los partidos emergentes y concentra la difusión por medios electrónicos en beneficio exclusivo de los llamados partidos mayoritarios, dijo el presidente del CEN, para añadir:

“Se equivocan quienes creen que la llamada reforma electoral favorecerá a los tres partidos que la acordaron e impulsaron. En realidad, apunta al bipartidismo; está hecha a la medida del PRI y del PAN. Ya se verá con el tiempo.”

“A partir de ahora --enfatizó el dirigente nacional de Convergencia--, la viabilidad del Frente Amplio Progresista (FAP), cuyos objetivos son esencialmente legislativos para la construcción de un proyecto alternativo de nación, está a prueba.”

Hizo hincapié en que los propósitos del FAP, desde su creación, fueron impulsar las propuestas y los proyectos que formaron parte de la plataforma electoral que sustentó Andrés Manuel López Obrador en su campaña presidencial, el año pasado.

“De ahí que la posibilidad de ir solos y con candidatos propios en las elecciones intermedias del 2009 no nos quita el sueño. De hecho, Convergencia se está preparando para ese escenario”, precisó Luis Maldonado.





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